El riesgo país cayó a 418 puntos básicos, pero el Banco Central enfrenta una creciente presión en el mercado cambiario que amenaza la estabilidad financiera. El ministro de Economía Luis Caputo inició el segundo semestre del año con señales contradictorias: mientras Wall Street celebra la caída del indicador de riesgo, en la plaza local asoman alarmas por el comportamiento del dólar y las expectativas de devaluación.
El dólar oficial mayorista subió desde $1.421 a $1.483 en el último mes, marcando una aceleración del 4,4%. En el mercado minorista, la divisa cotiza a $1.510 tras un salto del 7% en junio. Simultáneamente, el Banco Central redujo drásticamente su ritmo de compra de divisas: pasó de un promedio de USD 98,6 millones diarios hasta fines de mayo a USD 67,5 millones a partir de junio, según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
La autoridad monetaria intensificó sus intervenciones para frenar las expectativas de devaluación. Los contratos abiertos en el mercado de futuros ascendieron desde USD 2.852 millones a USD 3.363 millones. Además, el BCRA vendió más de USD 2.000 millones en títulos dollar linked para absorber pesos del mercado. Estas maniobras conviven con el cepo a las empresas mientras el Gobierno mantiene su meta de déficit cero.
El estrés de liquidez golpeó el financiamiento del Tesoro. En su última licitación, apenas alcanzó un rollover del 81,1% sobre vencimientos de $16,3 billones, lo que forzó un pago en efectivo e inyección de liquidez por $3,1 billones. Las tasas de interés de corto plazo se dispararon: la tasa de caución pasó del 20,4% al 24,5% en la última semana de junio.
Noticias Neuquén El portal de noticias de tu ciudad