La autopsia de Graciela Martínez, la abogada asesinada en Castelar, reveló que murió por un «shock hipovolémico por herida en la región cervical anterior», es decir, por una puñalada en el cuello. Su hijo, identificado por sus iniciales C.I.C.M., de 24 años, permanece detenido por el crimen y también está imputado por haber atacado a puñaladas a su padre de 89 años, quien sobrevivió y continúa internado en el Hospital Santojanni.
El acusado fue arrestado el martes pasado tras una persecución policial en la Avenida General Paz, a la altura de Alberbi, cuando conducía una camioneta Ford EcoSport negra realizando maniobras peligrosas. Ese mismo día apuñaló a su padre. Dos días después, confesó a un amigo que también había asesinado a su madre y que había enterrado el cuerpo en el patio de la vivienda familiar, ubicada sobre la calle Arrecifes al 1200.
Tras esa revelación, el jueves se encontraron los restos de Martínez, quien había trabajado en el Concejo Deliberante de Morón. El cuerpo fue colocado en una bolsa de residuos y enterrado en el patio. La investigación del matricidio quedó a cargo del fiscal José María Ghessi, de la Fiscalía N° 1 de Morón.
Según fuentes de la investigación, al acusado aún no se le tomó declaración indagatoria. «Esta semana se va a resolver su situación respecto de cuándo se lo llamará a declarar acá en Morón«, indicaron. El ataque contra el padre, caratulado como tentativa de homicidio agravada por el vínculo, es investigado por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 49 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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