A 16 años de la sanción de la Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario, Argentina mantiene su posición pionera en América Latina, aunque el panorama global muestra que este derecho sigue siendo una excepción. El 15 de julio de 2010, el Congreso de la Nación Argentina aprobó la norma que convirtió al país en el primero de la región en consagrar este derecho a nivel nacional, reformando el Código Civil para garantizar acceso equitativo a derechos, obligaciones y protecciones legales para todas las parejas, sin distinción de sexo o identidad de género.
Menos de una quinta parte de los Estados que integran la comunidad internacional validaron reformas normativas para garantizar este estatus legal a las personas del mismo sexo. Según datos de la plataforma Equaldex, actualmente 38 países implementan el matrimonio igualitario pleno. Los Países Bajos iniciaron este camino, seguidos por Bélgica, mientras que España se convirtió en el tercer Estado del mundo en aprobarlo en el año 2005.
De acuerdo con un informe elaborado por Amnistía Internacional, la denegación de este derecho civil con base en la orientación sexual viola de forma directa los principios internacionales de no discriminación e igualdad ante la ley. Tratados como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos contemplan el derecho de los adultos a unirse voluntariamente y fundar una familia.
Geográficamente, el reconocimiento institucional del matrimonio en condiciones de paridad civil total logró establecerse con fuerza en Europa Occidental. Los sistemas jurídicos del planeta frente a las parejas del mismo sexo se dividen actualmente en tres grandes bloques con profundas diferencias operativas, siendo el matrimonio igualitario pleno una tendencia que se concentró mayoritariamente durante el primer cuarto del siglo XXI.
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