El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó duras críticas al Reino Unido y Francia por no participar en el conflicto contra Irán, marcando un cambio significativo en la relación con estas potencias europeas. A través de un mensaje en su red social Truth Social, Trump dejó en claro que Estados Unidos ya no ofrecerá ayuda militar, sugiriendo que los países europeos deben «aprender a pelear» por sus propios recursos, especialmente en un contexto de crisis de combustibles en el Estrecho de Ormuz.
Trump se mostró particularmente molesto por la negativa británica a unirse a lo que él denominó la «decapitación de Irán» y la decisión de Francia de obstaculizar el suministro militar a Israel. En este marco, advirtió que si el Reino Unido no estuvo presente en el esfuerzo militar, Washington no estará allí para ayudarlo frente a la escasez de combustible. Sus declaraciones subrayan la política de «America First», enfatizando que la cooperación militar dependerá del compromiso de los aliados.
El impacto de estos comentarios se siente en un mercado energético ya volátil, con el barril de petróleo Brent operando en niveles críticos. Sin el respaldo de la Marina de Estados Unidos para proteger los buques petroleros, los costos de seguro y transporte podrían aumentar drásticamente, lo que afectaría no solo a Reino Unido y Francia, sino a toda Europa. La situación plantea un desafío considerable para los países importadores en medio de un desabastecimiento energético creciente.
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