Durante los alegatos finales del juicio por el triple lesbicidio de Barracas, Luciana Sánchez, abogada de la única sobreviviente, cuestionó las fallas en la investigación y se sumó al pedido de prisión perpetua para el acusado. Sánchez también reclamó medidas de reparación y enfatizó que no reconocer el odio como móvil del crimen sería borrar la identidad de las víctimas.
La madrugada del lunes 6 de mayo de 2024, Justo Fernando Barrientos, vecino de las víctimas, atacó a cuatro mujeres lesbianas que vivían en una pensión del barrio porteño. Según la reconstrucción de la Fiscalía y las querellas, Barrientos arrojó una sustancia combustible encendida dentro de la habitación donde descansaban. Cuando una de ellas intentó escapar, la golpeó y empujó para impedir que saliera del lugar.
El fuego se propagó rápidamente y dejó a las cuatro mujeres con graves quemaduras. De acuerdo con los argumentos presentados en el juicio, la intención del acusado era matar a las cuatro víctimas. Las querellas, junto con la defensa de la sobreviviente, sostienen que el crimen debe ser reconocido como un delito de odio vinculado a la identidad sexual de las víctimas.
La abogada Sánchez subrayó durante sus alegatos que reconocer el odio como móvil del ataque es fundamental para reparar la dignidad de las víctimas y sus familias. El caso continúa en el sistema de justicia penal argentino, donde se espera la sentencia final del tribunal.
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