A los 83 años, Mick Jagger, líder de los Rolling Stones, mantiene una rutina de entrenamiento que rivaliza con la de atletas profesionales. El cantante corre 12 kilómetros diarios y entrena entre cinco y seis días a la semana, combinando gimnasio, baile, sprints y otras disciplinas para sostener la energía que requieren sus presentaciones en vivo, que pueden extenderse más de dos horas sin descanso.
En una entrevista con Q Magazine, Jagger explicó su enfoque: «Entreno cinco o seis días a la semana, pero no me vuelvo loco. Alterno entre el gimnasio y el baile, después hago sprints y cosas así. Entreno para ganar resistencia». Su plan incluye ballet, yoga y pilates para optimizar la flexibilidad y el control corporal que demandan sus coreografías sobre el escenario.
Durante años, el entrenamiento de Jagger fue supervisado por el preparador físico noruego Torje Eike, quien cuenta con experiencia previa en atletas olímpicos y selecciones nacionales de fútbol. Las sesiones de dos a tres horas se enfocaban en mejorar la resistencia aeróbica necesaria para los shows en vivo. Cuando las condiciones no permiten correr, el músico reemplaza el running por una hora de natación, kickboxing o ciclismo.
La alimentación es otro pilar central de su régimen. Jagger prioriza productos orgánicos basados en frutas, verduras, legumbres, arroz y pasta integral. Las proteínas provienen del pollo y el pescado, eliminando conscientemente la carne roja y los procesados. Según Isadora Puiggené, autora del libro Pacto con el diablo, el músico consume palta prácticamente todos los días.
El equilibrio, según el propio Jagger, no está en la restricción sino en la cantidad. El desgaste físico de su rutina de entrenamiento y presentaciones exige una ingesta calórica alta para compensar. «Tengo que comer muchísimo. La gente me dice: ‘No estás comiendo’, pero como un montó», señaló el cantante en su entrevista.
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