Bad Bunny deslumbró en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl en el Levi’s Stadium de Santa Clara, donde llevó su reguetón y la música latinoamericana a un público récord de 142,3 millones de espectadores. La presentación, que se destacó por su fuerte identidad latina, transformó el campo en una escenografía caribeña, mientras el artista interpretaba éxitos como «Tití me preguntó», «Yo perreo sola» y temas de su nuevo álbum, «Debí tirar más fotos». Más de 75,000 personas presentes en el estadio disfrutaron de un show vibrante y lleno de guiños a la cultura puertorriqueña.El espectáculo no solo fue musical, sino también un tributo a la comunidad latina. Bad Bunny comenzó su actuación con un mensaje de orgullo: «¡Qué rico es ser latino!», y durante su presentación, incluyó a otros artistas como Lady Gaga y Ricky Martin. El show culminó con una celebración del amor y la unidad, donde el cantante nombró a todos los países de América Latina, acompañado de bailarines que ondeaban sus banderas. Su mensaje final fue claro: «Lo único más poderoso que el odio es el amor».Sin embargo, la actuación no estuvo exenta de polémica. El expresidente Donald Trump criticó duramente la presentación a través de sus redes sociales, calificándola de «absolutamente terrible» y uno de los peores espectáculos de la historia del Super Bowl. Trump argumentó que el show no representaba los estándares de éxito y creatividad de América, y expresó su preocupación por el impacto que podría tener en los niños que lo vieron.El exmandatario ya había manifestado su desacuerdo con la elección de Bad Bunny para el espectáculo, describiéndola como «una horrible elección». Sus críticas, que llegaron a considerarse una «afrenta» a la grandeza de Estados Unidos, reflejan la polarización que genera la representación de la cultura latina en eventos de gran visibilidad como el Super Bowl.
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