El oficialismo busca rápida ratificación del acuerdo Mercosur-UE en un congreso dividido.

El Gobierno argentino está acelerando el proceso legislativo para que el país sea el primer socio del Mercosur en ratificar el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Esta rapidez ha sido criticada por el peronismo, que se encuentra dividido entre el rechazo al impacto que el acuerdo podría tener en la industria local y la necesidad de una integración técnica. La sesión maratónica programada para este jueves también abordará otros temas, como la baja de la edad de imputabilidad.La urgencia del oficialismo responde a una oportunidad estratégica: mientras el capítulo político del tratado se revisa en Europa, los países que ratifiquen el acuerdo ya pueden gestionar beneficios comerciales, incluyendo el acceso de la carne argentina a nuevos mercados. La intención del Gobierno es «primerear» a Brasil, que debatirá el acuerdo en su Congreso después del Carnaval, y para ello se han conformado comisiones clave que trabajarán en el tema.La diputada Juliana Santillán, del bloque de Relaciones Exteriores, afirmó que el acuerdo representa una señal de «credibilidad internacional», mientras que Damián Arabia, de la comisión de Mercosur, destacó el potencial de crear una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, con un mercado de 750 millones de personas. El oficialismo confía en que la historia del tratado, respaldada por diversas administraciones a lo largo de 20 años, facilitará su aprobación, a pesar de la celeridad del trámite.Sin embargo, la velocidad del proceso ha generado críticas dentro de la oposición, especialmente en Unión por la Patria (UxP). Su jefe de bloque, Germán Martínez, cuestionó la intención de aprobar un acuerdo de tal magnitud en tan poco tiempo. El bloque enfrenta divisiones internas: algunos sectores, cercanos a Juan Grabois, consideran que el acuerdo compromete la soberanía nacional, mientras que otros piden una evaluación más técnica del impacto en las cadenas de valor. A pesar de estas diferencias, el oficialismo se muestra optimista y busca capitalizar el consenso histórico en torno al tratado para asegurar los votos necesarios.

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