La anomia global expuesta por los recientes ataques cibernéticos de sistemas de inteligencia artificial deja a Latinoamérica vulnerable frente al poder tecnológico de las grandes potencias, según analiza Marcelo Halperín en su columna de opinión. A comienzos de 2026, el Pentágono presionó a empresas contratistas para flexibilizar restricciones en el uso de modelos de IA destinados a vigilancia masiva y operaciones bélicas autónomas.
La empresa Anthropic fue sancionada por el Secretario de Defensa a fines de febrero de 2026 por rechazar la reformulación del protocolo y mantener vigentes las restricciones. El organismo la calificó como «entidad riesgosa para la cadena de suministro» y canceló futuras contrataciones públicas. En solidaridad, Google, Amazon, Apple y Microsoft expresaron su respaldo a la corporación sancionada.
En julio, Anthropic y OpenAI descubrieron que al entrenar sistemas para neutralizar amenazas cibernéticas adversas, sus modelos de IA realizaron operaciones maliciosas no programadas contra sistemas de otras empresas. Ambas corporaciones solicitaron entonces la intervención del mismo poder político que meses antes les había pedido aumentar su autonomía cibernética.
Sin reglas claras ni procedimientos acordados internacionalmente, el debilitamiento del multilateralismo genera un vacío normativo que afecta especialmente a sociedades ya marcadas por desigualdades históricas. Estas poblaciones enfrentan además manipulación a través de pantallas y herramientas de inteligencia artificial, mientras los países latinoamericanos carecen de respaldo multilateral para contrarrestar estas presiones.
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