El viernes 1 de mayo se conmemora en Argentina el Día del Trabajador, un feriado nacional de carácter universal e inamovible que alcanza a todos los trabajadores bajo relación de dependencia. La normativa vigente, enmarcada en la Ley de Contrato de Trabajo, establece que este día es de descanso obligatorio, y en caso de que los empleados deban prestar servicios, corresponde una compensación especial en su remuneración, debiendo percibir su salario habitual sin descuentos.
La legislación que reglamenta el establecimiento de feriados y fines de semana largos en el país es la ley 27.399, a través de su artículo 1. Esta normativa alcanza tanto a trabajadores registrados del sector privado como a empleados del ámbito público. Sin embargo, existen excepciones en actividades consideradas esenciales, como salud, seguridad, transporte y servicios públicos, donde la prestación laboral no puede interrumpirse, pero se garantiza el pago adicional correspondiente.
El origen de esta conmemoración en Argentina se remonta a 1890, cuando se realizó el primer acto del Día del Trabajador en el Prado Español, ubicado en el barrio porteño de Recoleta. Según los organizadores, el evento contó con la asistencia de cerca de tres mil personas, quienes hicieron escuchar sus demandas en diversos idiomas como español, italiano, alemán y francés, reflejando la composición del movimiento obrero de la época.
Tras el Día del Trabajador, el calendario oficial argentino prevé otros feriados nacionales inamovibles y trasladables, como el 17 de agosto (Paso a la Inmortalidad de José de San Martín), el 12 de octubre (Día del Respeto a la Diversidad Cultural) y el 20 de noviembre (Día de la Soberanía Nacional). Además, el calendario 2026 incluirá días no laborables con fines turísticos, definidos anualmente por el Gobierno nacional para fomentar el turismo interno.
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