En Argentina existen más de 6,4 millones de gatos, pero una gran proporción no recibe los cuidados preventivos básicos necesarios para mantener su salud. Según datos de Boehringer Ingelheim, especialistas en medicina felina, uno de cada tres gatos que recibe atención veterinaria no está vacunado, mientras que dos de cada tres no fueron desparasitados.
Esta situación representa un riesgo importante tanto para los animales como, en algunos casos, para las personas. Los especialistas advierten que muchas enfermedades felinas avanzan de manera silenciosa y recién son detectadas cuando ya se encuentran en estados avanzados. Entre ellas aparecen la enfermedad renal crónica, la hipertensión arterial y distintas cardiopatías, patologías frecuentes especialmente en gatos adultos y de edad avanzada.
Las estadísticas reflejan la gravedad del problema. Se estima que cuatro de cada cinco gatos con hipertensión no son diagnosticados a tiempo, mientras que una importante proporción de los felinos con enfermedad renal crónica tampoco recibe un diagnóstico temprano. El médico veterinario Alexis Jaliquias, docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires, señaló que «los gatos ocupan un lugar cada vez más importante dentro de las familias. La medicina veterinaria también debe acompañar ese cambio, incorporando estrategias preventivas que permitan detectar enfermedades antes de que produzcan daños irreversibles».
La medicina preventiva permite reducir ese riesgo mediante controles clínicos periódicos, mediciones de presión arterial, estudios de laboratorio y la actualización del calendario sanitario. El crecimiento de la población de gatos en el país obliga a reforzar este concepto, una herramienta que busca anticiparse a las enfermedades mediante diagnósticos tempranos, en lugar de actuar únicamente cuando aparecen los síntomas.
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