La inteligencia artificial está transformando el diagnóstico cardíaco al permitir extraer información compleja de un simple electrocardiograma, según explica Francisco López-Jiménez, cardiólogo especializado en prevención de la Clínica Mayo en Estados Unidos. Los algoritmos entrenados con enormes volúmenes de datos pueden detectar enfermedades que hasta hace pocos años parecía imposible identificar con este estudio básico y económico.
López-Jiménez trabaja en modelos predictivos que utilizan electrocardiografía para obtener información que de otra manera no sería posible conseguir. Un ejemplo concreto es la amiloidosis cardíaca, una enfermedad producida por el depósito anormal de proteínas en el corazón. Históricamente, el electrocardiograma apenas podía aportar algunas pistas cuando la afección ya estaba avanzada, pero ahora las redes neuronales profundas permiten detectar señales de esa enfermedad con un elevado grado de precisión.
Lo mismo sucede con la insuficiencia cardíaca. Los modelos desarrollados pueden encontrar en un electrocardiograma convencional indicios de una disminución en la capacidad del corazón para bombear sangre, algo que tradicionalmente requería otros estudios más complejos y costosos. Para el especialista de la Clínica Mayo, allí aparece una de las principales promesas de la inteligencia artificial en medicina.
El potencial radica en aprovechar herramientas sencillas y baratas para obtener información que antes dependía de tecnologías más sofisticadas. Sin embargo, López-Jiménez también advierte sobre los riesgos: la inteligencia artificial es excelente, pero también nos puede desentrenar si generamos una dependencia excesiva en los algoritmos.
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