El Gobierno de Javier Milei ajustó su estrategia política rumbo a las elecciones de 2027 tras revisar los riesgos electorales que enfrenta la reelección presidencial. La conducción libertaria observa con atención una posible candidatura de Victoria Villarruel, la reorganización del peronismo y la aparición de otras figuras capaces de restarle votos por derecha. Este cambio de enfoque llega después de varios meses dominados por la crisis que terminó con la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete.
El giro se hizo visible en el tono más moderado que Milei adoptó en sus últimas apariciones. En apenas dos días se mostró dispuesto a retomar el diálogo con los gobernadores, acercó posiciones con la Iglesia y dejó atrás la confrontación con Jorge Macri. Durante el Tedeum celebrado en la Catedral Metropolitana, el Presidente saludó con cordialidad al jefe de Gobierno porteño y su esposa, Belén Ludueña, quienes asistieron con su hijo Vito. El encuentro contrastó con las tensiones del año anterior, cuando Milei había evitado acercarse tanto a Macri como a Villarruel.
Puertas adentro, el oficialismo también busca mostrar que logró ordenar las disputas de los últimos meses. Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, considera prioritaria la eliminación o suspensión de las PASO. Según su perspectiva, modificar el sistema de primarias permitiría ordenar la oferta oficialista y evitar una dispersión del voto antes de las elecciones generales. Esta posición no comparten todos los aliados del PRO.
Las encuestas internas que circulan dentro del Gobierno advierten que la imagen positiva del Presidente todavía no recuperó los niveles previos a la crisis política vinculada con Adorni. Este dato explica el cambio de estrategia que busca consolidar apoyo de cara a la competencia electoral de 2027.
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