Un informe de la UBA revela que el endeudamiento de las familias argentinas para cubrir consumos básicos ha alcanzado niveles alarmantes, superando incluso los registrados durante la pandemia. La morosidad en los créditos al consumo ha aumentado 9,6 puntos porcentuales, pasando del 2,5% al 12,1%, lo que representa un incremento cercano a cinco veces. Asimismo, la morosidad total de los hogares ha subido del 2,8% al 10,6%, situándose en cifras más altas que las observadas desde 2009, incluso durante el período más crítico de la pandemia.
Este deterioro se vincula directamente con el fuerte aumento del costo de vida, especialmente en servicios, que ha desbordado los ingresos de las familias. Desde diciembre de 2023, la inflación en servicios ha alcanzado alrededor del 362%, alterando la estructura del gasto familiar: mientras que antes se destinaba el 60% de los ingresos a bienes, ahora el 42% está destinado a servicios. Este cambio ha llevado a que las familias dependan cada vez más del crédito para sostener su nivel de consumo, con un incremento del 57% en el crédito al consumo desde el inicio de la gestión actual.
La coordinadora del Centro RA, Mara Pegoraro, destaca que el aumento en el uso de tarjetas de crédito y la morosidad reflejan una tendencia preocupante, donde las familias están utilizando el crédito no para expandir su consumo, sino para cubrir gastos corrientes. A pesar de que la situación actual responde a definiciones de política económica del gobierno, Pegoraro señala que no se trata simplemente de una falta de educación financiera, sino de una falta de previsibilidad en un contexto de elevada inestabilidad económica. Esto resalta la necesidad de un enfoque más integral para abordar el endeudamiento y la morosidad en el país.
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