La implementación de la reforma laboral sancionada este año por el Congreso avanza lentamente entre las empresas argentinas. Un informe de la consultora internacional PWC, realizado sobre 148 organizaciones en el país, revela que apenas el 10% comenzó a incorporar el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), que otorga rebajas de cargas sociales para quienes sumen nuevos empleados.
Los datos muestran una adopción aún más baja en otras modalidades previstas por la normativa. Solo el 1% implementó el esquema de salario dinámico, mientras que el 9% utiliza el banco de horas. Respecto del beneficio de alimentación mediante tickets, el 38% de las empresas ya lo incorporó, aunque el 42% no prevé hacerlo en el corto plazo y un 9% continúa evaluándolo.
PWC señala que «el 82% de las organizaciones mantiene sin cambios su esquema de beneficios y apenas un 2% incorporó nuevas prestaciones vinculadas a la normativa, como reintegros por transporte o beneficios de alimentación». La consultora indica que «en la mayoría de los casos, las organizaciones aún mantienen estos cambios bajo análisis o consideran que no resultan aplicables a su realidad».
En contraste, las prestaciones complementarias tradicionales ganaron más terreno. El 44% de las empresas las incorpora dentro de su estrategia de beneficios, incluyendo telefonía celular y reintegro de gasto por internet, mientras que un 11% evalúa su impacto sobre el costo laboral. Mariela Rendón, senior Manager de People & Organisation de PwC Argentina, afirmó que «la compensación dejó de medirse únicamente por el salario» y que las organizaciones construyen «propuestas de valor más integrales».
El relevamiento también evaluó los ajustes salariales para personal fuera de convenio. En los primeros seis meses del año, las empresas otorgaron un incremento salarial promedio del 13,48% a este segmento de trabajadores.
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