Pablo Moyano, líder de Camioneros, rompió el silencio sobre la detención de su hermano, el exdiputado Facundo Moyano, quien fue imputado por lesiones leves y privación ilegal de la libertad en un contexto de violencia de género. El sindicalista fue abordado por periodistas durante la movilización de San Cayetano y respondió con una frase escueta: «Que lo defina la Justicia. Yo no tengo nada que ver».
Facundo Moyano fue detenido en la madrugada del miércoles en el barrio porteño de Belgrano, luego de un episodio ocurrido en el departamento que compartía con su pareja, Candela Arizaga. Según la investigación, una llamada al 911 alertó sobre una mujer que salió del edificio y corrió por la calle para escapar de la vivienda. Personal policial intervino en el lugar e interceptó al exdiputado mientras se tomaban declaraciones y se realizaban las primeras actuaciones judiciales.
Ante la insistencia de los cronistas, Pablo Moyano agregó una aclaración que despertó sonrisas entre quienes estaban presentes. «Encima mi pibe se llama Facundo Moyano, yo todos los días hablo con mi hijo Facundo Moyano«, expresó antes de retirarse sin hacer más declaraciones sobre la investigación que enfrenta su hermano.
Candela Arizaga rompió el silencio tras salir de la fiscalía para aclarar su situación personal. La joven calificó lo sucedido como un «brote psicótico» y afirmó: «Tuve un brote, lamentablemente. Lo voy a trabajar de ahora en más para estar bien». Explicó que estuvo «inconsciente hasta ayer» y que su reacción en la vía pública se debió a un estado de desorientación.
Arizaga fue enfática al desvincular a Facundo Moyano de cualquier hecho de agresión física. «No hubo violencia. El problema nunca fue con él», sentenció ante la prensa. La causa quedó a cargo de la Justicia porteña, que imputó al exdiputado por los delitos mencionados en el contexto de violencia de género.
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