El Gobierno trazó una línea roja en el dólar a $1.500 y salió a intervenir en el mercado cambiario para sostener la cotización. El Tesoro Nacional inyectó USD 145 millones en una jornada de fuerte presión, mientras el Banco Central de la República Argentina (BCRA) decidía retirarse de la plaza. La jugada desnudó la estrategia oficial de mantener la estabilidad cambiaria para evitar saltos bruscos que se trasladen a los precios.
El equipo económico viene orquestando un trabajo fino de intervención indirecta para contener el dólar. Hasta ahora, el principal mecanismo era la venta masiva de títulos dollar linked, que funcionan como un seguro de cambio y absorben demanda de divisas. Pero esta cobertura financiera no bastó y el Tesoro tuvo que recurrir a sus reservas líquidas, según confirmó el balance cambiario del BCRA días después.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, había admitido semanas atrás que el dólar podría escalar a los $1.800 en el corto plazo. Sin embargo, la realidad del mercado marca otro compás. Un informe de Portfolio Personal de Inversiones (PPI) precisó que julio cerró con el dólar bajo control: el tipo de cambio oficial retrocedió 0,8% en la última semana hasta los $1.485, revirtiendo la suba previa.
La estrategia busca sostener la bicicleta financiera y evitar el traslado a precios, justo cuando el objetivo es profundizar el modelo para llegar a la inflación cero. El debilitamiento global de la divisa estadounidense dio oxígeno, con el índice DXY cayendo 1,5%. Pero la clave estuvo en la intervención oficial para frenar un dólar que había tocado su mayor valor nominal desde la salida del cepo.
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