La consultora Proyección realizó una encuesta nacional entre el 1 y el 13 de octubre que midió el peso del rechazo político como motivación de voto para las elecciones presidenciales de 2027. El estudio comparó dos efectos electorales: el «antiperonismo» y el «antimileísmo», buscando anticipar cuál tendría mayor impacto en la intención de voto de los argentinos.
Los resultados mostraron cifras parejas entre ambas motivaciones. Un 39,4% de los consultados manifestó estar «muy de acuerdo» o «de acuerdo» con votar a un candidato que no le satisfaga con tal de evitar la reelección de Javier Milei. En el caso del antiperonismo, un 38,8% avaló la posibilidad de votar a un candidato que no le guste para impedir el retorno del peronismo al poder, distribuido en 23,9% de «muy de acuerdo» y 14,9% de «de acuerdo».
Sin embargo, en ambos casos una mayoría de los encuestados rechazó razonar de esa forma al evaluar su voto. Un 46,8% se mostró en desacuerdo con votar contra Milei, mientras que un 42,5% prefirió no considerar el voto anti peronista como criterio de decisión. Esto no implica necesariamente que estas personas voten por el candidato que rechazan.
En la intención de voto actual, Milei aventaja al gobernador bonaerense Axel Kicillof con 37% contra 31,6% en una primera vuelta. No obstante, en un balotaje la brecha se reduce a menos de dos puntos: 41% para Milei frente a 39,1% para Kicillof. La encuesta también registró que Myriam Bregman alcanza el 7,4% en intención de voto, cifra que podría redistribuirse en una segunda vuelta.
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