Matías Bagnato, único sobreviviente de la Masacre de Flores, recordó a 32 años del crimen la noche en que perdió a su familia. En la madrugada del 17 de febrero de 1994, en la casa ubicada en Baldomero Fernández Moreno 1906, en el barrio porteño de Flores, murieron sus padres José Bagnato y Alicia Plaza, sus hermanos menores Fernando y Alejandro, y Nicolás Borda, amigo de la familia. Tenía apenas 16 años cuando logró escapar de la vivienda en llamas.
El incendio fue intencional y estuvo detrás del crimen Fructuoso Álvarez González, un hombre de nacionalidad española que mantenía una disputa por dinero con el padre de Matías. Fue condenado a prisión perpetua, pero años después recuperó la libertad en España y regresó a la Argentina. Su regreso no significó el fin del horror: volvió a amenazar a Bagnato durante años, quien tuvo que vivir con el miedo constante de que el asesino cumpliera sus amenazas.
Álvarez González murió en prisión en abril de 2023, lo que permitió a Bagnato liberarse del temor que lo persiguió durante casi tres décadas. Sobre esa experiencia, el sobreviviente expresó: «Tengo una sed de ser feliz que no te puedo explicar», una frase que resume su lucha por reconstruir su vida tras la tragedia.
Este jueves 22 de octubre se estrena La Masacre de Flores, una serie documental de tres episodios que reconstruye el crimen y la larga batalla judicial de Bagnato. La producción vuelve a poner en el centro de atención la historia de un hombre que sobrevivió al asesinato de su familia y que durante décadas buscó justicia mientras convivía con las amenazas de quien la mató.
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