El riesgo país argentino escaló a más de 620 puntos en las últimas semanas, impulsado por la salida de inversores y la incertidumbre económica. El indicador del JP Morgan alcanzó los 628 puntos y acumula un fuerte deterioro desde septiembre, cuando se ubicaba en 485 puntos. Esta suba de 143 puntos básicos, equivalente a más de 31%, refleja el cambio de percepción sobre la deuda local y vuelve a cuestionar la capacidad de Argentina para acumular reservas y garantizar el financiamiento de sus próximos vencimientos.
La consultora Fundación Capital señala que el reciente deterioro combina factores locales e internacionales. Entre los problemas locales figuran la menor acumulación de reservas y la desaceleración de la actividad económica. A nivel global, las condiciones financieras más exigentes para los países emergentes suman presión adicional. Se sumó el freno de las colocaciones de deuda soberana en dólares y una mayor incertidumbre sobre el escenario económico y político hacia 2027.
El contraste con los meses anteriores es notable. Entre marzo y julio, el indicador financiero había llegado a acercarse a los 400 puntos, en un contexto de consolidación fiscal y mejora de la percepción crediticia. En septiembre, el riesgo país tocó los 402 puntos, el menor registro de la gestión de Javier Milei. A partir de julio, la tendencia comenzó a revertirse con mayor intensidad en agosto y septiembre.
En el inicio de la semana, el indicador llegó a escalar hasta los 640 puntos básicos para terminar en 629 puntos, profundizando una tendencia alcista que se intensificó durante este mes. La debilidad de la actividad económica y el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales continúan ejerciendo presión sobre los activos argentinos, reduciendo su atractivo para los inversores.
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