El Gobierno nacional intensificó en los últimos días su estrategia para contener la suba del dólar mediante una mayor utilización de herramientas cambiarias. La medida incluyó aumentar su posición en futuros de dólares y vender bonos dólar linked en el mercado secundario. A pesar de estas intervenciones, el dólar minorista cerró en $ 1.510, con una suba superior al 7% en dos meses.
El cambio de estrategia responde a un contexto económico diferente al que predominó entre enero y mayo. Durante ese período, el Banco Central logró comprar más de US$ 11.000 millones gracias a mayores ingresos de divisas provenientes del agro, la energía y el financiamiento externo. Sin embargo, en junio comenzaron a aparecer señales de agotamiento de ese impulso.
La desaceleración en la acumulación de reservas coincidió con un menor flujo de dólares comerciales y una demanda privada de dólares más firme. A esto se sumó un deterioro del contexto internacional, con una recuperación global del dólar que fortaleció la moneda estadounidense frente a divisas emergentes. Además, la baja en los precios de materias primas redujo el poder de compra de las exportaciones argentinas.
Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central, sostuvo que la autoridad monetaria recompuso una capacidad de intervención superior a los US$ 20.000 millones mediante distintos instrumentos de liquidez. Werning afirmó que el organismo mantiene margen para enfrentar episodios de tensión cambiaria mientras continúa el proceso de acumulación de reservas y refinanciación de compromisos financieros.
Para los analistas, la principal consecuencia de esta nueva etapa será un mercado cambiario con mayor participación oficial y un tipo de cambio que probablemente muestre volatilidad superior a la del primer semestre. La estrategia podría implicar tasas de interés más elevadas y una menor liquidez en pesos para sostener el atractivo de los activos en moneda local.
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