La sorpresiva renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Indec ha llevado al Gobierno a suspender la divulgación del nuevo índice de inflación, que estaba programada para el 10 de febrero. En lugar de implementar la nueva metodología, se continuará utilizando la canasta de 2004, lo que ha generado preocupación sobre el impacto en la percepción de la inflación. Según mediciones privadas, la nueva canasta hubiera indicado un índice del 33,6% en lugar del 31,5% reportado.Luis «Toto» Caputo, ministro de Economía, reconoció que la decisión de posponer la publicación del nuevo índice se tomó para «esperar que avance el proceso de desinflación», una estrategia que el Gobierno considera crucial de cara al año electoral. A pesar de que las acciones y bonos mostraron un desempeño flojo, no se puede atribuir directamente a las novedades del Indec. Se anticipa que el impacto en los bonos ajustados por inflación será evaluado en los próximos días.La nueva metodología de cálculo se centraba en actualizar las ponderaciones de los productos para reflejar mejor los hábitos de consumo actuales, a diferencia de la intervención del Indec en 2007. La canasta de 2017-2018, que debía ser implementada, mostraba que los servicios tendrían un aumento significativo en su peso dentro del índice, mientras que los alimentos y bebidas perderían participación. Esto se traduce en una mayor relevancia de gastos en servicios como alquileres y tarifas públicas.La medición de la «inflación latente», realizada por Martín Rozada de la Universidad Di Tella, indica que el nuevo índice habría reflejado un aumento más realista de los precios, con un incremento en la ponderación de servicios y una disminución en la de bienes. Esta actualización era vista como una forma de capturar mejor los cambios en los hábitos de consumo de los hogares, pero su postergación genera incertidumbre sobre la transparencia y la credibilidad de las estadísticas oficiales.
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