Neuquén enfrenta el desafío de la turbourbanización, un proceso de expansión urbana acelerada con planeamiento reducido que amenaza con generar barrios carenciados de servicios e infraestructura. El concepto, acuñado por el politólogo y urbanista canadiense Robert Muggah, describe los riesgos de un desarrollo desordenado que ya muestra señales en la provincia, especialmente en la Confluencia y los departamentos vinculados con la expansión de Vaca Muerta.
El crecimiento demográfico de Neuquén se ve impulsado tanto por la bonanza petrolera como por la contracción económica en otras regiones del país. El flujo migratorio hacia la provincia se intensifica mientras sectores como la construcción enfrentan caídas significativas: solo en octubre, los despachos de cemento cayeron un 9,6% interanual a nivel nacional. Esta combinación genera presión sobre la infraestructura local.
El gobernador Rolando Figueroa ha desplegado un discurso duro sobre el tema durante esta semana, mientras que el intendente capitalino Mariano Gaido ha insistido en que la industria petrolera requiere altos estándares de especialización y que conseguir trabajo no es cosa de la noche a la mañana. Ambos advierten sobre los riesgos de una llegada descontrolada de población sin oportunidades laborales aseguradas.
Las imágenes satelitales revelan la expansión acelerada en localidades como San Patricio del Chañar, que ha extendido su mancha urbana hacia el norte y el sur, además de registrar emprendimientos en zonas de chacras. El intendente de Añelo, Fernando Banderet, ha manifestado preocupación sobre si la región cuenta con la capacidad de respuesta necesaria para absorber este ritmo de demanda de servicios e infraestructura.
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