María Luján Zalazar dirige Francisco, el musical del fin del mundo, una pieza de teatro musical que recorre la vida de Jorge Bergoglio a través de canciones, danza y teatro. La directora sostiene que el arte tiene la misión de servir al público, no solamente entretener, en una propuesta que aborda la identidad, el compromiso y la urgencia de volver a mirar al otro.
La obra parte de la autobiografía de Bergoglio y vincula distintos momentos de su vida con acontecimientos que marcaron a la Argentina y al mundo. Zalazar explica que la puesta privilegia lo simbólico y lo sutil, en consonancia con una concepción austera del espectáculo. La combinación de texto, música y danza permite acercarse al personaje desde una dimensión humana y colectiva.
Zalazar reflexiona sobre el rol del arte en una sociedad que parece cada vez más distraída frente al sufrimiento ajeno. «Creo muy fervientemente que el arte tiene esa misión: servir al público y no solamente entretener y gustar», afirma la directora. Encuentra en esta pieza original la posibilidad de servir, dar, exponer, conocer, admirar y sentir la identidad como pueblo desde la figura de un líder.
La directora destaca que el lenguaje utilizado es simple y cercano, pero a la vez profundo. Según explica, esto es posible únicamente desde la conexión entre texto, danza y música. El musical busca evitar que la representación quede reducida a un retrato solemne de Francisco, apostando en cambio a una experiencia escénica que interpele al público desde múltiples dimensiones artísticas.
Noticias Neuquén El portal de noticias de tu ciudad