Durante la primera semana del juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko, testigos vecinos declararon que sufrieron hostigamientos e intentos de extorsión por parte de Roberto Daniel Sánchez, el acusado de 59 años. Los testimonios, brindados este viernes en la sexta jornada del proceso judicial, buscan reconstruir un perfil violento del imputado previo a los hechos del 25 de septiembre de 2025.
Una vecina de Toma La Familia relató: «A mí me amenazó de muerte». Según su declaración, también denunció agresiones del hijo de Sánchez, lo que motivó una causa penal por lesiones leves y amenazas que no prosperó. La mujer, como otros testigos, pidió resguardar su identidad por temor a posibles represalias.
El abogado querellante Fernando Gómez había anticipado esta estrategia probatoria en los alegatos de apertura. «El desenlace violento en la muerte de Azul no está descontextualizado de la vida de Sánchez marcada por la violencia», sostuvo ante los doce integrantes del jurado popular. La acusación busca demostrar que lo ocurrido la noche del 25 de septiembre no fue un episodio aislado.
Sánchez es acusado de matar a Azul Semeñenko con las agravantes de ensañamiento, violencia de género y odio a su identidad trans. En el allanamiento de su vivienda en Copahue al 1100, los peritos forenses encontraron armas blancas y elementos con sangre humana. Las cámaras de seguridad registraron que Azul ingresó por la entrada a la madrugada del 25 de septiembre y fue la última vez que se la vio con vida.
Los testimonios vecinales se sumaron a los de otras personas que ya habían declarado en jornadas anteriores del juicio. Aunque las denuncias sobre conflictos previos no prueban por sí mismas la responsabilidad penal, forman parte de la reconstrucción que realiza la querella sobre el comportamiento del imputado.
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