Apenas el 39% de los votantes de Patricia Bullrich en 2023 sigue alineado con La Libertad Avanza, según la última encuesta de satisfacción política de la Universidad de San Andrés (ESPOP, septiembre 2026). Este dato marca la retención más baja entre los espacios políticos que confluyeron en el gobierno de Javier Milei, y contrasta con el 66% de lealtad del electorado peronista y el 57% del propio libertario.
El deterioro en este segmento es pronunciado. Entre quienes votaron a Bullrich en primera vuelta, la aprobación al gobierno de Milei cayó de 84% en enero de 2024 a 56% en septiembre de 2026. La satisfacción con la marcha general del país en este grupo alcanza apenas el 40%, más baja que entre los votantes libertarios, donde ronda el 46%.
De cara a 2027, el electorado de Bullrich aparece disperso. Un 39% dice que volvería a votar a La Libertad Avanza, pero un 17% se inclina por el PRO, un 12% optaría por el voto en blanco y el resto se reparte entre otras opciones. Esta fragmentación modifica significativamente el panorama electoral: la encuesta muestra paridad técnica con 24% para La Libertad Avanza y 23% para el Peronismo, con un 20% de indecisos.
Si el electorado de Bullrich se hubiera mantenido tan cohesionado como el de Sergio Massa o el propio de Milei, la ventaja de La Libertad Avanza en intención de voto sería mucho más clara. Lo que permanece sin definir es hacia dónde migra ese electorado disperso: si se reconsolida detrás de La Libertad Avanza, si se traslada de forma más definitiva al PRO, o si queda flotando entre el no-voto y el voto en blanco.
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