El presidente Javier Milei anunció esta semana un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que busca prohibir casi totalmente el financiamiento monetario al Estado. La iniciativa, enviada al Congreso Nacional, apunta a reforzar la independencia de la entidad y centralizar su misión exclusivamente en mantener la estabilidad cambiaria, como parte de la nueva agenda económica del Gobierno.
El proyecto deroga la posibilidad de otorgar adelantos transitorios al Estado, Tesoro, provincias y municipios. También prohíbe la compra directa de deuda pública en el mercado primario, dos herramientas que fueron usadas recurrentemente para financiar gasto estatal. Según la Casa Rosada, el objetivo central es impedir que futuros gobiernos recurran a la emisión monetaria para cubrir déficits presupuestarios, una práctica que el Presidente considera responsable mayormente de los procesos inflacionarios de las últimas décadas.
Otro cambio relevante redefinirá el mandato institucional del Banco Central. Desde la reforma de 2012, tenía entre sus objetivos «promover el empleo, el desarrollo económico con equidad social y la estabilidad financiera». El nuevo texto elimina esas funciones y establece una única misión: preservar el valor de la moneda. El Gobierno sostiene que la coexistencia de múltiples objetivos facilitó intervenciones discrecionales en la política monetaria con más emisión.
La iniciativa también incorpora blindajes para la conducción del Central frente a cambios políticos. La remoción del presidente y los directores requerirá el voto de los dos tercios de ambas Cámaras del Congreso. El proyecto además elimina la participación formal del Ministerio de Economía dentro de las reuniones del directorio, acercando al BCRA a estándares internacionales de independencia.
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