El 50% de los jóvenes vive en condiciones de vulnerabilidad en el país, según señala Mabel Bianco, médica y presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM). La especialista, quien se desempeña como Defensora de Género de Diario Perfil, analiza cómo están y qué experimentan los adolescentes y jóvenes en contexto de cambios demográficos, económicos y sociales que atraviesan el país.
La pandemia de COVID-19 produjo un impacto negativo muy grande en la niñez y adolescencia que, al principio, no se detectó suficientemente. El confinamiento y el aislamiento obligatorio suspendieron las actividades educacionales presenciales, rompiendo el vínculo de los estudiantes con sus compañeros, docentes y otras personas vinculadas a las instituciones educativas. La vida comunitaria y social se redujo a la convivencia en el hogar, con suspensión de visitas incluso con abuelos, tíos, primos u otros familiares.
A medida que pasó el tiempo, los efectos de la pandemia se evidenciaron más claramente. La variación de la situación económica y política del país se sumó a las consecuencias del COVID, agravando la situación que hoy se padece. La inseguridad y la ansiedad aparecieron como sentimientos predominantes entre los jóvenes.
Otro factor importante fue la percepción del riesgo de vida por la pérdida de familiares y personas del círculo familiar y social. Muchos adolescentes y jóvenes se confrontaron con la muerte de seres queridos y el sentimiento de pérdida que esto genera. Bianco plantea que es imprescindible promover y pensar medidas que se adecuen a esta nueva realidad, considerando cómo afecta el cambio demográfico a las familias y a la sociedad en su conjunto.
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