Julieta Omarini, de 41 años, dio un giro radical a su vida, dejando atrás una carrera en la industria petrolera como geóloga para fundar Puncoviscana, un taller de arte en Fernández Oro. Lo que comenzó como un proyecto personal se ha transformado en un espacio de creación y empoderamiento para otras mujeres, demostrando que nunca es tarde para seguir la vocación interior.
Nacida en Salta, Omarini estudió geología siguiendo los pasos de su padre, un reconocido investigador del CONICET. Tras doctorarse y ejercer la docencia durante ocho años en la Universidad de Río Negro, su camino profesional la llevó a trabajar en la industria petrolera, específicamente en Vaca Muerta, a partir de 2011.
La mudanza a Neuquén en 2012 la encontró sola y sin una red de contención, lo que la impulsó a buscar un arraigo a través del arte. Un seminario de teatro le brindó el contexto que necesitaba y allí conoció a su actual pareja, Patricio. A pesar de continuar en el sector petrolero, su faceta artística la llevó a estudiar cine y teatro en Buenos Aires en 2014.
De regreso en Neuquén, tomó la decisión de doctorarse en geología, buscando honrar el legado de su padre, Ricardo, una figura admirada como geólogo, investigador y docente del CONICET. Sin embargo, la llamada del arte era cada vez más fuerte, llevándola finalmente a materializar su propio espacio creativo en Fernández Oro.
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